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Vino averiado

Vino averiado

Huele a trapo, a fósforo, a algo animal; se desprende el color, está opaco o pincha al paladar. Éstos son algunos defectos que no querrás encontrar en tu copa de vino:

1
TCA


Detectar olor a corcho, cartón y/o distintos niveles de “trapo mojado” son sinónimo de TCA (o tricloroanisol), una sustancia clorada que se cuela en los aromas y sabores del vino volviendo la experiencia bastante repugnante. Aparece cuando el corcho no tuvo un tratamiento adecuado durante su proceso de fabricación, o bien porque la botella, previo a ser llenada, no fue mantenida bajo condiciones correctas de humedad y temperatura.
Como sea, descubrir corcho (no importa su intensidad) nos pone de muy mal humor puesto que enmascara la verdadera complejidad aromática del vino, con los olores antes citados, arruinándolo por completo. Está comprobado que alrededor del 5% del vino fraccionado de cualquier bodega del planeta tiene TCA. O sea que (atenti) durante este año, las chances de que algún vino que descorches huela a corcho, no son remotas.

2
Brett

Si bien en el pasado un vino con olor a Brett era normal o esperable, en nuestro días es, mayormente, evitado. La Brettanomyces es una levadura que aparece en condiciones de poca higiene en bodega. En el vino puede tener muchos niveles de evidencia, oliendo a establo, sudor animal, pudiendo llegar a ser tan intenso como desagradable.
Algunos estilos de vino lo admiten como parte de su espíritu, de hecho (los que saben) explican que un toque sutil de Brett aporta complejidad a ciertos vinos y está bien…Creo que es cuestión de gustos. Yo, paso.

3
Oxidación

El oxígeno, en grandes cantidades, es el principal enemigo del vino al momento de su guarda. Con la oxidación, el color del vino se amarronará, perderá su brillo y el sabor y aroma irán mutando (aromas ajerezados, manzana pasada, aceituna). La evaluación de un corcho nos puede decir mucho al respecto, ya que este fenómeno suele ocurrir en vinos cuyo tapón tuvo alguna anomalía y permitió filtraciones durante su guarda. Pueden haber contribuido, la falta de humedad en la cava que provocó que el corcho se reseque y permita el paso del aire hacia el interior de la botella. Por eso es fundamental que la botella siempre esté en posición horizontal, para mantener al corcho humectado, por lo menos del lado de adentro. La exposición al sol y/o fuente de calor, de manera sostenida, también puede provocar la prematura oxidación de un vino. Por eso el color verde de la botella la estiba a oscuras, la temperatura fresca y constante.

4
Reducción


Es el fenómeno opuesto a la oxidación. Si bien la ausencia de oxígeno genera beneficios en el vino, apenas descorchada la botella pueden aparecer olores que recuerden a fármacos o a quemado, incluso a huevo podrido. Se denominan olores de “reducción”. Sucede mucho en botellas de guarda prolongada. Es algo así como cuando volvemos a casa luego de dos semanas de vacaciones y el olor a “encierro” nos lleva a abrir las ventanas para ventilar; En el caso de una botella con reducción usaremos un decanter para aerear el vino.

5
Sulfuroso

Durante la vinificación se utiliza anhídrido sulfuroso a modo de conservante. Su uso puede revelar en un vino recién decorchado olores que nos recuerden a fósforo, caucho, ajo o huevo podrido.
Generalmente el olor a sulfuroso desaparece con la utilización de decanter o el solo hecho de airear el vino en nuestra copa, agitándolo un poco.

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