Now Reading
Una historia de dos ceros

Una historia de dos ceros

Trigo

Jáchal y el legado de sus molinos harineros

Jáchal está localizado al Norte de la provincia de San Juan, a 290 kms de Mendoza. Su fundación se remonta a 1751 y su nombre significa “distrito del metal” o “tierra del oro”, lo cual refleja con bastante exactitud a lo que se han dedicado muchos de sus habitantes desde el inicio de su historia: la minería. Pero el departamento sanjuanino también es sinónimo de tradición, poetas, sosiego, chivitos, puertas abiertas, dulce de membrillo, tortitas jachalleras… y molinos.
La Juan de Echegaray. Foto: Roberto Ruiz.

Dicen que la música jachallera (tanto la instrumental como la forma al hablar) no corresponde ni a la del sanjuanino ni a la de sus vecinos riojanos y que podría ser, en gran parte, consecuencia del intercambio cultural que se generó en torno de los molinos harineros. Cuando largas tropillas de burros llegaban cargadas de trigo desde diferentes pueblos (de San Juan y provincias vecinas) permaneciendo junto al molino, durante los cinco a diez días que durara la molienda. Allí comían, bebían, bailaban, contaban cuentos y dormían. Convivían y se mezclaban con otras personas. Al finalizar, pagaban al molinero con parte de la harina producida (maquila) o establecían trueque para, finalmente, regresar a sus pueblos.

Fogón. Foto: Roberto Ruiz.

“Mi papá venía de Niquivil a moler el trigo a un molino acá cerca, donde ahora está la gendarmería. Iba ahí porque era el que le quedaba más cerca ¿ves? Y dice que una vuelta había ido y llevaba un peso en el bolsillo, uno solito. Era para comprar algo antes de volverse …y no va y se da cuenta que se lo habían robado mientras esperaba la harina…”
(Juan Sánchez)

Cuando, años atrás, mi tío Juan supo que había elegido indagar sobre los molinos de su querido Jáchal, para elaborar un proyecto para la universidad, se puso “en campaña” para ayudarme. Movió contactos, me alojó en su casa, llenó el tanque de su Estanciera y durante varios días abandonó sus colmenas (era apicultor) para apuntarse en mis excursiones improvisadas, mientras Reina (mi tía) nos esperaba al final de la tarde con el mate y las semitas calentándose al fuego del hogar a leña. En ese momento “la ruta de los molinos” no existía y pasarían varios años hasta que los añosos ingenios de Jáchal, utilizados para la molienda de trigo, abrieran sus puertas al turismo.

Pan Casero. Foto: Roberto Ruiz

Jáchal y su economía agraria (fin de 1800, principios de 1900)

Mis abuelos, Zalazar y Quinteros, vivían de la agricultura y la ganadería, trabajaban cinco molinos y llevaban la harina a la ciudad, en tropas de burros. Me casé con Modesto Leoncio Páez Luján, uno de los tantos jachalleros que llevaba harina de los molinos de Jáchal a la ciudad de San Juan. Su burritos iban cargados de lo mejor del pueblo. La harina era blanca como la leche, también llevaba porotos overitos, sal del Leoncito y tortitas jachalleras. Demoraba seis días en llegar a la ciudad de San Juan. De allí regresaba con azúcar, yerba y otras cosas que no había en este Jáchal.
Qué dichosos todos los que esperaban que llegue la harina jachallera. ¡Los molinos eran vida y yo fui uno de ellos!
Me llamo Marcela Dora Zalazar de los Ríos de Páez Luján. Nací en 1926 y mi esposo en 1904. Fue muy amigo de Eusebio Dojorti(*), lo conoció de niño y algunas veces viajaban juntos.

En su testimonio, Marcela no solo deja claro que tenía muchos apellidos y un novio que era amigo de una celebridad (Buenaventura Luna) sino que revela, también, la realidad de muchos jachalleros de aquel entonces. El Jáchal del pasado- al igual que sucedió en otros rincones de Cuyo, como Mendoza- estaba íntimamente ligado al cultivo de trigo y forrajeras, además del traslado de ganado a pie hacia Chile. La actividad triguera vio su momento de esplendor entre mediados de 1800 y principios 1900. El departamento de Jáchal llegó a tener aproximadamente 16 molinos convirtiéndose en el segundo productor de harina de Argentina, de hecho se estima que la harina jachallera podría haber llegado a ser comercializada en Chile y Bolivia.

Cebolleros de Jáchal. Foto: Roberto Ruiz.

Pero luego de las olas inmigratorias (de finales de 1800 y principios de 1900) Jáchal entró en competencia con la producción de harina proveniente de establecimientos harineros ubicados en la pampa húmeda. La llegada de la era industrial exigió una tecnificación que los equiparase con aquellos y, aunque algunos lo lograron, la innovación llegó tarde. Además, el arribo del tren a Jáchal, paradójicamente, generó un impacto negativo puesto que se estableció como “estación terminal”. El nuevo transporte permitió que una serie de productos de otras provincias comenzaran a competir con los locales y la harina no estuvo exenta. El tren acortó distancias y puso en la mesa de los jachalleros (y cuyanos en general) una harina- no sé si mejor, pero- más refinada y, por ende, novedosa. Mi tío Juan contaba que la harina molida en piedra, como la de Jáchal, era de aspecto más amarronado (harina dos ceros y subproductos) y que su calidad comenzó a subestimarse en la época en que la harina fina, de “blanco inmaculado”, comenzó a circular en San Juan.

Tortitas Jachalleras. Foto: Roberto Ruiz


Finalmente, hacia 1940, el entusiasmo por el cultivo de cebolla empezó a desmantelar campos de trigo y alfalfa y, con ello, llegó la crisis harinera. Los molinos cerraron sus puertas, quedando (muchos de ellos) en manos del abandono y el olvido.
Recién hacia el año 2000 algunos fueron declarados Monumento Histórico Nacional y, años más tarde, unos pocos recibirían ayuda para su rescate y restauración mientras otros, como el caso del Molino “Santa Teresa” de la familia Sardiña, no correrían igual suerte y su lamentable deterioro ( a pesar de su condición de MHN) se haría evidente con el correr del tiempo.

La semana próxima, te cuento cómo funcionaban los molinos; tipos y usos de harina según su cantidad de ceros, además de fotos y detalles curiosos de los molinos que podés visitar en Jáchal.

Molino de Huaco. Foto: Roberto Ruiz

Sobre las imágenes

Roberto Ruiz contribuyó a retratar esta nota. Nacido en Jáchal, ha dedicado gran parte de su vida a la fotografía. Su trabajo incluye 35 años de fotoperiodismo en Clarín, además de intervenciones urbanas, retratos y paisajes de gran sensibilidad y belleza. Para quienes quieran ver más de su trabajo, aquí dejo su feed de instagram.

———————————-

¡Próxima entrega 21 de agosto!

What's Your Reaction?
Delicious
6
Funny
0
Love
13
Moan
0
Wow
5
View Comments (0)

Leave a Reply

Your email address will not be published.

© 2019 Issue Magazine Wordpress Theme. All Rights Reserved.

Scroll To Top