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Un lugar para ver estrellas (Star trek 2)

Un lugar para ver estrellas (Star trek 2)

Atardecer

De leoncitos y de estrellas

(*) Imagen de portada: Mariana Gómez Rus/ Wine Republic

Tomando Ruta 7, rumbo a Uspallata, luego siguiendo el trazo de la provincial 39 hacia el Norte, camino a Barreal, se atraviesan valles y pampas de altura, viento eterno, y la mole andina que vira de azul a naranja con el final del día.
El camino revelará sitios arqueológicos, como Tambillos, una de las últimas estribaciones del Camino del Inca. Allí se aprecian vestigios de una estructura de muros de pircas que encierran otros, delimitando recintos, plazas y corrales posiblemente utilizados para descanso de los incas en su larga proeza de atravesar la cordillera.

El barreal blanco. Foto: Mariana Gómez Rus/ Wine Republic


Apenas se cruza al territorio Sanjuanino, es fácil ver el avance de tropillas de guanacos corriendo en la inmensidad la pampa, con el espectacular telón del Mercedario (el pico más importante de San Juan) y los siete picos de Ansilta. Más allá, la Pampa del Leoncito y su Barreal blanco emergen como una vasta planicie desértica perfectamente lisa (de unos 10 km de largo), surgida a partir de la evaporación de una cuenca lacustre del período cuaternario, con su color blanquecino producto de limos y arcillas de cementación salina, expuesta por la evaporación. El Barreal blanco es de una hermosa y extraña belleza. Al caminarlo es posible apreciar las ráfagas de viento arremolinando polvo blanco. Ése mismo ventarrón lo vuelve ideal para la práctica de carrovelismo (que puede contratarse anticipadamente en el pueblo de Barreal, pactando encuentro directo en el Barreal blanco).

Asadito agreste. Foto: Mariana Gómez Rus / Wine Republic

A pocos metros de allí, se encuentra el ingreso al Parque Nacional El leoncito (creado en 2002, con una superficie de 89 mil hectáreas). Protege yacimientos paleontológicos, flora y fauna local incluyendo diversidad de aves y, especialmente, al puma (llamado localmente “leoncito” o “lión”, según los paisanos). Bien podríamos pensar que la existencia del puma por estos lares fue lo que motivó el nombre del parque, sin embargo la razón fue otra. El agrónomo Eduardo Haene comenta que podría provenir de un documento histórico, un texto de la Merced Real de 1570, que concedía a un tal García Hernández de la Villa Nueva la totalidad del “Valle del Inca o de León sito a la otra banda del Tontal”. La aparición de “León sito” puede haber motivado al topónimo del lugar. El nombre también podría estar vinculado al de una planta cactácea, frecuente en la región, llamada Quepo o Quisco, que regionalmente se la conoce como “leoncito” y que (por su aspecto y a la distancia) puede semejar un puma echado. En otras palabras, el nombre “Leoncito” parecería tener más de espinas que de garras, remata Haene.

Imagen de Pioneros

El parque, además, alberga dos observatorios (debido a la pureza de los cielos y baja contaminación lumínica), destacándose el CASLEO, donde científicos de todo el mundo suelen confluir para llevar a cabo diferentes estudios. El parque cuenta con camping, parrillas y sanitarios, además de unas pocas habitaciones en el observatorio CASLEO (que incluyen desayuno y cena a un precio razonable). De una u otra menera, no dejen pasar la oportunidad de dormir en el parque y apuntar una observación nocturna en el CASLEO, especialmente en el invierno, cuando el cielo es más profundo y oscuro.

El CASLEO. Foto: Mariana Gómez Rus / Wine Republic

Barreal, a unos 30 kms de distancia del parque, es una villa pintoresca asentada en el oasis agrícola junto al río Los Patos. El pueblo constituye un lugar histórico: La columna del Ejército de los Andes, comandada por el General José de San Martín, cruzó a Chile por cuatro pasos situados en los Andes de Barreal (Pasos de la Llareta, de Ortiz, de Valle hermoso y de Piuquenses).
Es característico, tanto en el pueblo como en el Parque Nacional el Leoncito (que en otra época fuera casco de una estancia) encontrar alamedas frondosas, conformando un sombreado corredor que revela íntimos rincones y dilatadas pespectivas de la montaña.

Parque Nacional El Leoncito. Foto: Mariana Gómez Rus / Wine Republic

Antes de dejar Barreal vale la pena visitar la capilla de la Buena Esperanza, un pequeño templo centenario construido en tapiales de barro con techos de palos y carrizo, que tiene un Cristo sentado (que es único en el país) además de visitar Entre Tapias, una pequeña bodega localizada a 1650 m.s.n.m, donde es posible degustar sus vinos, de los que destaca el Pinot Gris. Si hay interés en pescar, hay dos lugares interesantes para tener en cuenta: Uno es el paraje Las Hornillas, en el río Los Patos, localizado unos kilómetros antes de llegar a Barreal, donde es posible pescar trucha arcoiris y hacer acampe agreste. La segunda opción es pescar en la Quebrada del Tigre, localizada entre Uspallata y el límite con San Juan (🤚 Trout & Wine ofrece servicios de pesca y paquetes de dos días con y sin traslado)

Quebrada del tigre. Foto: Pioneros

A tener en cuenta: El recorrido, arriba descripto, se encuentra temporariamente inhabilitado por motivos sanitarios. Que nada nos impida pensar en él como posibilidad de miniturismo, apenas sea reabierto 💪

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