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Nubes en la tierra del Sol

Nubes en la tierra del Sol

Mendoza es, por excelencia, la ‘tierra del sol y del buen vino’. La parte del vino queda clarísima, la del sol deriva de los 300 días despejados que disfrutamos al año. Entonces, ¿por qué escribir sobre nubes? Todo lo que escasea se vuelve preciado. Además, ¿por qué en los desiertos hay pocas nubes? ¿Cómo son las nubes que vemos y qué información nos traen?

En una provincia con un clima tan extremo como el que tenemos, saber interpretar las nubes es de gran ayuda porque, cuando llueve, suele ser caótico. Se inundan las calles, se vuelve imposible transitar y luego de algunos daños, desaparece del mismo modo en que llegó.
Te contamos: ¿Se viene la lluvia? ¿Esas nubes, traen granizo?

Las nubes que parecen algodones son bonitas; algunas nos recuerdan huellas sobre la arena, esas pueden ser melancólicas; muchas nos divierten durante horas buscando formas. Luego, están las reinas, las grandes y pomposas bestiales e imponentes Cumulonimbus.  

¿Por qué en los desiertos hay pocas nubes?

¡Esa es fácil! La ausencia de humedad y la falta de bosques complica que éstos cuerpos condensados encuentren su materia prima: Millones de micro gotas H2O. 

Una de las formaciones más frecuentes en éstos pagos son las ‘cirros’, que en latín significa ‘rizos’. Se ubican encima de los 6.000 mts y están formadas por cristales de hielo, entonces son muy blancas y delgadas, parecen cabellos que se dejan mover por la brisa. Las ‘cirros’ pronostican aires cálidos. 

Cirros

Hay otras nubes que decoran tipo ‘animal print’ el cielo mendocino. Se llaman ‘cirroscúmulos’ y anuncian un importante cambio de clima en menos de 12 horas, muchas veces por tormentas.  Al atardecer se ven arriba de la montaña y nos regalan colores.

Cirroscúmulos

¿Luna roja de fuego plateado? ¿Eclipse de sol que no sucede hace 60 años? ¿Lluvia de meteoritos? Para variar, o por colmo del destino, en esta ciudad de sol, siempre que hay un fenómeno astrológico cuando aparecen estas malditas ‘cirroestratos’; mucho más comunes en ciudades como Buenos Aires o Londres, responsables de poner el cielo gris y robarnos la sombra.

Cirroestratos

Lo único que vamos a decir a favor de éstas, es que nos deja ver un bonito halo lunar o solar cuando su luz atraviesa el velo nebuloso. Pueden indicar precipitaciones, pero no en Mendoza.

Cúlumulos

Las Cúmulos son las nubes más bonitas. Nos permiten dejar volar la imaginación y ver dragones, tortugas o a Dios. Son las que aprendemos a dibujar desde el jardincito, con una base plana y pompones hacia arriba. También son las que aparecen en la presentación de los Simpsons. Mientras se mantengan pequeñas indican buen tiempo.   

Cúmulos

Desgraciadamente, no son muy frecuentes en el cielo mendocino o aparecen aisladas. Sin embargo, cuando las Cúmulos se aglomeran forman las Cumulonimbus. 

Granizo a la vista

En verano vienen las famosas Cumulonimbus, una de esas majestuosas obras de arte de la naturaleza que uno ve y no sabe si correr para guardar el auto o quedarse sacando fotos. ¿Sabías que son nubes verticales de más de 12 km de altitud? En su base oscura y densa (que aparece a unos 500 metros del suelo) contiene agua y en la parte alta, hielo. 

En latín, nimbus significa lluvia porque provocan precipitaciones de todo tipo: lluvia, truenos, rayos o granizo. 

¿Cómo se ven desde el espacio? Bueno, imaginá dos veces el Everest, pero flotando en la estratósfera.

Cúmulonimbus

¿Cómo se ven desde el suelo?

El granizo se ‘cocina’ en este tipo de nubes verticales. Las nubes que forman nieve son horizontales; por el contrario, para que se forme granizo, tienen que ser más altas que anchas y tiene que existir viento en ascensión. Cuando hace calor en la tierra, la presión eleva éstos vientos o térmicas que terminan de dar forma a las bolitas de hielo dentro de las cumulonimbo.

Para el granizo, el color de la nube parece no ser importante, porque eso depende de ‘cómo le pegue el sol’. 

La lluvia   

Una nube de lluvia es gruesa, grande y contiene muchas más gotas de agua. Se vuelve densa y por ende, oscura. Sin espacio entre las partículas, la luz no puede atravesarla con facilidad y las vemos de color grisaceo oscuro. 

Cuando una nube descarga sus gotas, puede volver a lucir blanca, debido a que su densidad es cada vez menor y permite dispersar la luz nuevamente. Además, las partículas vuelven a estar más separadas y la probabilidad de lluvia es mucho menor.

¿Te gustan las nubes? ¿Querés compartirnos tus fotos del cielo mendocino? 

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