Malbec Vs Cot: recorriendo Cahors y Mendoza

La conexión con Francia

Viniendo de Argentina, lo primero que te sorprende de Cahors es lo verde que es. Los campos verde esmeralda se encuentran con las colinas verde lima de bosques de pinos en lo alto, un paisaje exuberante. Y, como siempre sucede, el día que llegamos está lloviendo.

Ubicada en el centro-sur de Francia, casi equidistante entre las dos costas, la región de Lot tiene posición privilegiada en el corazón del país de la comida y el vino, entre Burdeos y Provenza. Por lo tanto, no sorprende que la gastronomía local sea una de las principales atracciones para los visitantes de Cahors, así como la impresionante arquitectura medieval, multitud de castillos resplandecientes, y desmoronados, y una gran cantidad de actividades al aire libre.

En pleno verano, el centro de la ciudad es muy activo. Personas deambulan dentro de la ciudad medieval amurallada o junto al río, mirando el puente medieval mejor conservado de Francia y disfrutando de la cocina local. Esta es la tierra del foie gras, el pato, las trufas y el azafrán; sería fácil pasar una semana aquí comiendo, pero por mucho que mi estómago lo quiera, vine a Cahors no solo para llenarme, sino para salir y ver de dónde vino el Malbec.

El mejor lugar para empezar es desde la Villa Cahors en “Malbec”, un moderno bar y centro de información donde el gurú del vino Jeremy Arnaud te ayudará a probar algunos de los mejores vinos de la región y así conocer los secretos de la rica historia de Cahors. Aunque el Malbec ha sido una uva famosa sólo en los últimos 20 años (principalmente debido al éxito en Argentina), este fue el vino elegido por reyes, zares y papas durante más de mil años. El “vino negro” de Cahors fue uno de los más venerados, elegido por la realeza para bodas, enviado a aristócratas de todo el mundo, y en realidad era preferido por sobre su región vinícola vecina, Burdeos. Asi fue hasta que la filoxera lo eliminara, la guerra de los 100 años pusiera en punto muerto a la producción y los impuestos severos castigaran a los productores de vinos; sumado a las dos guerras mundiales. Desde entonces, el Malbec francés se ha estado escondiendo en las tranquilas colinas de Cahors, pero esto está cambiando ya que el vino está experimentando un renacimiento.

Con algo de historia almacenada y los dientes ya negros, era hora de visitar un par de viñedos. Aunque todos están relativamente cerca (en comparación con los estándares argentinos), con las colinas y las carreteras estrechas y sinuosas se debe tomar un ritmo pausado. ¿Y quién querría apresurarse al pasar por valles cubiertos de niebla, ríos serpenteantes y bonitas casas de piedra? Con tantos paisajes de postal, el viaje podría tomar bastante tiempo.

Encontrarás cientos de historias y estilos diferentes de bodegas, desde familias que han estado haciendo Malbec durante siglos y que todavía usan técnicas tradicionales, hasta llamativos inversores con lo último en carpinterías metálicas. Algo que todas tienen en común es su tamaño (minúsculo en comparación con las gigantes argentinas) y que la mayoría tienen un impresionante castillo adjunto. Mi primera parada fue Château Lagrézette, una hermosa propiedad del ex presidente de Cartier, Alain Dominique Perrin. Como era de esperar, esta bodega tiene algunos utensillos realmente impresionantes en el interior, pero desde el exterior nunca lo dirías.

Al llegar, todo lo que se puede ver son viñedos empinados (los más antiguos del suroeste de Francia), el castillo del siglo XV a la vuelta de la esquina y una gran bodega. Al entrar en la bodega subterránea, el arte engalana las paredes y las cajas de madera de vino muestran sus productos. Si aun no está fascinado con el castillo, los vinos te ayudarán en el camino con su compleja pero elegante y rica variedad de aromas tejidos en roble. Lagrézette elabora vinos oscuros e interesantes con intensas notas de bayas negras, eucalipto, chocolate y una acidez fresca. Saben bastante diferente a sus hermanos argentinos, lo cual es sorprendente ya que el omnipresente Michel Rolland es su enólogo asesor.

Château Lagrézette

Seguimos con la próxima bodega, nos dirigimos a otro hermoso castillo (este es definitivamente un patrón en el sur de Francia), esta vez a Chateau Chambert, propiedad del joven y entusiasta magnate del software Philippe Lejeune. El beneficio de visitar bodegas tan pequeñas (en comparación con Argentina) es que generalmente son recibidos por el propietario, el enólogo o su familia. Y no es una excepción en Chambert, donde el propio Philippe nos da la bienvenida para caminar por los viñedos que se han utilizado para hacer Malbec durante más de 10 siglos.

Como su pasión por el vino crecía con los años, Philippe decidió tomarse un descanso del software y dio el paso para comenzar a hacer vino en 2007, comprando el castillo y los viñedos, y claro, mudándose con su familia a una pacífica vida en el sur de Francia. Suena como una sabia decisión para mí.

Ubicado en la cima de las mesetas, desde Chambert tiene vistas desde la cima de la colina hacia todos sus viñedos orgánicos y biodinámicos. Es sorprendente como en Francia hay tantos viñedos orgánicos, a pesar de la humedad. “No es tan difícil ser orgánico”, dice Philippe. “Se trata de una buena preparación y evitar problemas de antemano”. Un buen manejo de la vid y la brisa en las tierras altas de las mesetas ayudan a mantener todo, y permiten que Philippe y su enólogo Vincent Neuville hagan vinos limpios y elegantes, representativos del Malbec y el terruño.

Después de un recorrido por la bodega subterránea fuimos a la sala de degustación que, para deleite obvio, se encuentra en el castillo. Ocupándonos de los vinos de Chambert, descubrimos un claro aspecto frutal en estos vinos, que es más típico del Malbec de las mesetas, y el estilo elegante y honesto los hace fáciles de beber y se pueden combinar fácilmente con la comida. Philippe también hace un vino de postre fortificado a partir de una receta tradicional utilizada en el Chateau hace 300 años: cocina las uvas y agrega alcohol del Malbec, lo que da como resultado un vino denso y sedoso, que es de un rico color negro y tiene notas de especias y chocolate en nariz. Beber una receta de vino de 1700 en un castillo es una experiencia fenomenal.

Chateau Chambert

Después de una parada para almorzar en uno de los muchos pueblos hermosos, es hora de nuestra tercera y última bodega: Chateau du Cedre. Los hermanos Pascal y Jean-Marc Verhaeghe son la segunda generación en esta bodega familiar. Pascal nos da la bienvenida y nos lleva en un vertiginoso recorrido por los viñedos en su 4×4. Es sorprendente ver qué tan rápido cambia el terruño, literalmente con una línea trazada en la tierra entre la piedra caliza y la arena. Esto proporciona un gran drenaje para las vides y no solo es bueno para el Malbec característico de la región sino que, debido al suelo, Cahors es una región prometedora para Chardonnay y Viognier.

Pascal y Jean-Marc también decidieron volverse orgánicos luego de que su padre se enfermara y muriera debido a los productos químicos utilizados cuando trabajaba en la viña. Pascal cree que el cuidado de las vides es el proceso más importante en la elaboración del vino, “cuanto más haces allí [en el viñedo], menos trabajo tienes que hacer aquí [en la bodega]”. Y su filosofía ciertamente funciona: Chateau du Cedreare es uno de los principales productores de Malbec en Francia y está claro por qué. Después de probar su magnífico Viogner, pasamos a los Malbecs, cada uno cada vez más complejo y emocionante. Su mejor vino, GC, es una erupción oscura de frutos del bosque , violeta, especias y ese clásico rastro de menta: divino. No sé si mis dientes volverán a ser blancos alguna vez.

Chateau du Cedre

Cuando dejamos la bodega de Pascal y regresamos por los valles de regreso a la ciudad (para más pato y froi gras), es fácil ver por qué Cahors es una gran fiesta del vino. Las bodegas son todas esas experiencias personales, con historias y familias que son atractivas y acogedoras. La región es hermosa y los vinos también lo son. De color mucho más oscuro al Malbec argentino, con tonos de ladrillo a negro, y un rico paladar de frutos negros, pero con una mayor acidez y gran frescura, expresiones de menta y eucalipto, así como notas terrosas y trufas profundas. Este es un Malbec bastante elegante y realmente puedes ver la diferencia que hacen los once mil kilómetros.

Póngase en contacto con UIVC o Villa Cahors Malbec en Place Francois Mitterrand en el centro de la ciudad, 05 65 23 82 35, contact@vindecahors.fr

Argentina: valiente y nuevo mundo

Así que hice mi gira del Malbec en Francia y pensé que sería un ejercicio interesante hacer lo mismo en su hogar adoptivo, la Argentina. El encanto pintoresco de las callejuelas y los castillos dan paso a los espectaculares viñedos de Mendoza, enmarcados por los colosales Andes de fondo. Lo creas o no, hay casi 1000 bodegas en Mendoza, un número desconcertante si acabas de llegar y deseas pasar a probar algunas. Trescientos de ellas reciben visitantes, pero la realidad es que solo vale la pena visitar 20 o 30 las cuales tienen buenos vinos, guías de bodegas bien informados y paisajes hermosos. La gran mayoría de estas bodegas se encuentran en Luján de Cuyo, el corazón de la vinificación argentina.

Luján se encuentra a 30 minutos hacia el sur de la ciudad, allí los viñedos y las montañas, hacen que Mendoza se vea impresionante. La pregunta es ¿cómo llegas allí? A diferencia de Cahors, las mejores bodegas están lejos de la ciudad. El transporte público es mínimo y al alquilar un auto corremos el riesgo de multas por manejar bajo los efectos del alcohol. También está el hecho de que todas las bodegas requieren reserva previa. Opté por ir a la mejor compañía de tours vinos en Mendoza, Trout & Wine. No me costó mucho convencerme para que me anotaran en su tour de Luján de Cuyo, para visitar cuatro de las mejores bodegas.

A la mañana siguiente, la camioneta me buscó por mi hotel y salimos a experimentar los vinos de Luján de Cuyo. Nuestro guía del día, explicó un poco la historia de Mendoza, su cultura y enología cuando salimos de la ciudad. Luego nos adentramos en los hermosos viñedos con el clásico telón de fondo de los Andes. Aprendí que este vasto desierto es la mayor región de elaboración de vino y que el Malbec inició todo esto. a pesar de que durante muchos años fue considerado un diamante en bruto que nunca gozaría la delicadeza de sus primos más famosos como Cabernet Sauvignon y Merlot. Todo eso cambió cuando, a fines de los ochenta, los métodos de vinificación mejoraron y con ellos el Malbec. Lamentablemente, en los sesentas y setentas, miles de viñas de Malbec fueron arrancadas. Con la edad que equellas viñas tendrían hoy, costaría una fortuna comprarlas debido a la popularidad de la uva, alimentada por una Malbec manía en los Estados Unidos.

La primer bodega que visitamos fue Mendel, de dueños argentinos. El enólogo allí es Roberto de la Mota, uno de los mejores enólogos de Argentina. Nuestra entusiasta guía explicó que Mendel hace enfasis en hacer vino argentino, con el estilo y honor de la región, sin emular a nadie más. Luego de un entretenido recorrido por los viñedos y la bodega boutique, pasamos a la acogedora sala de degustación donde probamos algunos Malbec muy afrutados y su impresionante blend top de gama. Para nuestra sorpresa, incluso a las 10.30 de la mañana, los vinos descienden bastante bien y todos estamos de muy buen humor cuando volvemos a la camioneta con aire acondicionado.

Continuando por los viñedos, llegamos a Dante Robino. Diseñada por los arquitectos Bormida y Yanzon, esta bodega tiene una estructura muy interesante con la vieja bodega histórica revestida por una fachada moderna y minimalista. El guía nos condujo por los sectores antiguos y modernos explicando los diferentes procesos de elaboración para vinos tranquilos y para espumantes antes de llevarnos a su atractiva sala de degustación con vistas a la cordillera para disfrutar del momento favorito de todos. Un par de Malbecs, una Bonarda y un vino espumoso muy elegante después, todos brindamos por disfrutar de la buena vida.

Después dos desayunos con vino, la siguiente parada es sabiamente el almuerzo. Antes de instalarnos en el restaurante de Club Tapiz, vamos a su pequeña fábrica de aceite de oliva para ver cómo lo hacen y despertar el apetito con una degustación. Ya en el restaurante rodeado de viñedos, nos preparamos, aflojando nuestros cinturones para el menú de cuatro pasos maridados con diferentes vinos. Empezando con un fresco Torrontes y un ceviche de trucha, pasamos a una saludable ensalada de tomate cherry y parmesano y luego un gran filete argentino con todos los adornos y dos copas de vino, un Malbec y un Syrah. Finalmente, un postre picarón con el refrescante rosado de Tapiz. Sintiéndonos extremadamente satisfechos volvimos (o más bien rodamos) a la camioneta, listos para la próxima y última bodega.

Al llegar a un hermoso y antiguo edificio de adobe rosa, estábamos en Benegas Lynch. Benegas, una de las bodegas más históricas de Argentina. Es como la realeza del vino, y se siente así cuando ingresas en la gran bodega con techo de caña adornada por la colección personal de ponchos de gaucho del propietario. Cuenta la historia que su bisabuelo Tiburcio Benegas, trajo en mula através de los Andes las primeras estacas de viñas nobles de Francia. Ese viaje en mula cambiaría un país y transformaría la región. Después de un recorrido muy informativo por todas las herramientas de vinificación históricas y modernas, nos mudamos a la sala de degustación para probar algunos de los preciados vinos de Benegas. Fue apropiado que mi experiencia franco-argentina terminara probando un vino de estilo francés con la sensibilidad del Nuevo Mundo. El blend de Benegas Lynch Meritage Bourdeux es una voluptuosa obra maestra de Cabernet Franc que destaca por su sabor picante, intenso y afrutado. Lo sorprendente es que no tiene Malbec, sino que se apoya en Cabernet Sauvignon, Merlot y Petit Verdot por su complejidad. De repente se me ocurrió que, justo cuando Francia está tratando de recuperar el trofeo Malbec de su usurpador del sur, resulta que Argentina tiene algunos ases más escondidos bajo la manga.

Trout & Wine realiza recorridos diarios a Luján de Cuyo y Valle de Uco. Espejo 266, Mendoza. (261) 425 5613. www.troutandwine.com

Por Amanda Barnes

Publicado en la edición de octubre / noviembre de 2011 de Wine Republic

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