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Una laguna majestuosa

Una laguna majestuosa

Charlie O’Malley se enfrenta a 4200 metros de altura para llevarte a la majestuosa y desolada Laguna Brava en La Rioja.

“Es muy probable que esté nevando para cuando lleguemos allí”. dijo mi guía Emiliano. Lo miré un tanto incrédulo. Eran las 9.30 de la mañana y ya hacían alrededor de 44ºC. Tenía el aire acondicionado del auto encendido a toda potencia.

Recién llegábamos a Vinchina, un pequeño pueblo de montaña en La Rioja y sitio de ingreso a la magnífica Laguna Brava, un lago de gran altitud poco visitado cerca de la frontera con Chile.

“Yo que vos, no desayunaría”, me dijo, mirando mi bolsita de la panadería. “La altitud te hará vomitar”.

Genial…creo. Nieve y hambre: va a ser un día super divertido.

Cruzamos en auto por un puente Bailey, un artilugio de metal construido sobre los restos del puente de la ciudad, el cual había sido destruido por un deslizamiento de tierra seis meses antes.

“Este valle fluvial desciende 3000 metros de altura en 500 metros de longitud. Con las fuertes lluvias, tenemos deslizamientos de tierra que arrastran muchas rocas y escombros “.

El terreno es de roca marrón chocolate y arcilla con losas dentadas de granito que apuntan verticalmente hacia el aire. El camino es un camino de tierra que se retuerce y sube por la ladera del río. Pasamos una colina llamada Pirámide, porque así es exactamente como se ve, y una cueva de rocas colgantes que parecen múltiples genitales masculinos.

El paisaje finalmente da lugar a colinas altas y desoladas con hermosos tonos de verde y ocre. Encontramos rebaños de guanacos y vicuñas inmóviles en las laderas.

“La caza ahora está prohibida”. explica Emiliano. “Desde que fue declarada área protegida, la población de guanacos ha aumentado de 800 a 6000”. En unos minutos se vuelven tan comunes y andinos para nosotros como lo son las ovejas en Nueva Zelanda.

Mi guía me cuenta la historia de la región. Cómo el camino fue originalmente un sendero de pastoreo para enormes grupos arrieros que trasladaban ganado hacia Chile. Cada tanto, en ese camino, pasamos por chozas de piedra en forma de cúpula que solían ser refugios de pastores.

Las colinas coloridas y onduladas se extienden detrás de nosotros y finalmente llegamos a la llanura alta en donde podemos observar un lago blanco brillante ala distancia. Parece nieve de color turquesa, pero de hecho es una marea de agua salada que golpea una playa de piedras pequeñas, al estilo de guijarro. Los flamencos rosados ​​nos devuelven la mirada mientras los picos volcánicos altos y oscuros emergen sin rodeos en el fonde del paisaje.

Laguna Brava. Imagen:Wikipedia

“Bueno, me alegro de no haber desayunado esa medialuna”. pensé. Casi no puedo hablar, mi estómago se revuelve,me duele la cabeza y mis párpados están pesados ​​por el cansancio. Emiliano está completamente indiferente a esa situación.

Nos detenemos en la orilla resplandenciente del lago. Intento salir del auto, pero la puerta no se puede abrir debido al intenso viento. Finalmente me dejo caer sobre el suelo y me tambaleo hacia adelante, buscando (como puedo) mi cámara. Mis dedos me duelen por el viento frío y penetrante.

“¡Aqui!” grita Emiliano.

Camino como si fuese un borracho, con mis extremidades luchando contra en viento y ,a su vez, pesadas por el cansancio. Llego a una cabaña de piedra y entro. En el aire se percibe olor a ceniza quemada y a jarilla.

“Mirá”, señala Emiliano hacia abajo.

Enterrado en la pared hay un esqueleto. Su cráneo blanqueado me mira con sufrimiento.

“Un hombre muerto encontrado por los pastores”. explica mi guía.

Volvemos al auto. El zumbido del viento en mi oído desaparece mágicamente con el click de la puerta del auto cerrándose detrás de mí. Respiro hondo y me agarro al volante.

“Quizás deberíamos volver a bajar”. dice Emiliano sabiamente.

Tengo miedo de decirle que apenas puedo conducir. De alguna manera me las arreglo para cruzar la llanura alta sin problemas Bajamos por el valle del río y mi cabeza comienza a aclararse, las náuseas pasan y el cansancio desaparece. De repente estamos de regreso entre cerros multicolores y tropillas de guanacos.

“Ahora podés desayunar”. Dice mi guía.

Eran las 4 de la tarde.

Laguna Brava. Foto: Turismo La Rioja

POST CUARENTENA

¿Cómo llegar?

*La única forma es en vehículo, preferentemente 4X4.

*Vinchina se encuentra a 3 horas en auto de la ciudad de La Rioja; 4 horas y media desde la ciudad de San Juan y 6 horas y media desde Mendoza.

*La ciudad de Villa Unión es la mejor para usar como base, ya que tiene muy buenas opciones de hoteles y también está cerca de los Parques Nacionales de Talampaya e Ischigualisto (Valle de la Luna).

*Laguna Brava no se puede explorar sin guía. Para reserva un guía de manera sencilla, les recomiendo contactar a la Cooperativa de Turismo Laguna Brava, (www.turismolagunabrava.com; Tel. 03825 494 374) Allí van a encontrar a un excelente grupo de expertos locales. El guía lo acompaña en su automóvil o al frente de un convoy. Los tours salen entre las 8 am y las 10 am y duran todo el día.

*La mejor época del año para visitarla es verano.

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