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El arte del desierto de Lucas Ricco

El arte del desierto de Lucas Ricco

Lucas ricco

El trenzado es una forma artesanal y ancestral de trabajar el cuero. Un arte que trascendió el tiempo pero que quedó suspendido en el aire de campo y fuera del radio de alcance de quien vive en la ciudad

***Las fotografías de esta nota son de Emilie Giraud

Lucas Ricco es artesano de oficio y circula, cual camaleón, moviéndose a gusto entre un mundo y otro. Establece un puente, acercando su trabajo a nuestra cotidianidad, constituyendo así una forma de arte actual con pies en el pasado

–¿Qué te llevó al camino del trenzado en cuero?

Viene de chico, de querer salir del entorno de la ciudad. Además, siempre me intrigó cómo era que se lograba llegar a ese objeto terminado. Y me encontré con Pedro. Él pertenece a la comunidad huarpe y me metió en este mundo: Me enseñó del mismo modo que él aprendió de sus antepasados.

Lucas encontró su formación en la calle, literal. Con frecuencia veía a un artesano que trabajaba el cuero y lo vendía en una esquina del centro de Mendoza. El hombre manipulaba sus tientos con gran destreza mientras, a su lado, dormía un niño en su cochecito. Un día la curiosidad le ganó y se arrimó a preguntar.
En ese momento tenía 18 años y trabajaba en una distribuidora. Junto con otro amigo, pactó aprender el arte del trenzado a cambio de una camioneta llena de pañales para el sobrino de Pedro.

–¿Cuál es el origen del trenzado?

El trenzado llegó a Mendoza a través de los Incas. Es artesanía ancestral. El pueblo huarpe siempre fue pacífico y los incas, al llegar a este territorio, dominaron y aculturaron. De este modo, el huarpe adqurió nuevos usos y costumbres, entre ellos el trenzado en cuero. Fijate que no es casual que el mapuche no trabaje con cuero y sí con platería. El mapuche fue una comunidad más aguerrida y no permitió la dominación del inca. Con el huarpe la historia fue distinta.
El trenzado también aparece en culturas nativas de otros continentes y lo curioso es que no están interrelacionadas. Si observás el arte egipcio, por ejemplo, las trenzas trabajadas son idénticas. Y fijate que una vez me encontré con un australiano que, a penas me vio trabajando, me pidió prestado el cuchillo y el cuero ¡y armó el mismo botón que estaba haciendo!

–¿Cómo fue que decidiste ir a Lavalle?

–Siempre tuve curiosidad con Lavalle. De hecho, mi abuela materna vivió en el desierto.

Después de algunas clases instructivas, Pedro y los chicos terminaron haciéndose amigos y no pasó mucho tiempo hasta que los invitó a pasar unos días al desierto. Quería mostrarles su inmensidad. Así que allá fue Lucas, pisándole los pasos a su abuela. El lavallino les dijo que debían estar seguros de querer hacer la experiencia. Donde vamos es lejos. Si no les gusta, tendrán que pasar una noche allí de todos modos, advirtió. Lucas terminó quedándose . Vivió en casa de su amigo y sus padres, en un puesto localizado en medio del desierto durante un par de meses. Y más tarde, volvió para quedarse y seguir indagando en la preparación de la piel, la transformación del cuero y la vida de puesto, por espacio de un año.

La gente del desierto es taciturna. El puestero está mateando y está en silencio. Es un mundo muy callado. Si estás bien, está todo bien. Pero si estás mal, es un silencio que aturde, confiesa.

En ese tiempo, uno de sus maestros (Felipe, padre de Pedro) le aseguró que con lo aprendido podía “atropellar”. Hacía referencia a que gracias al arte del trenzado podía vivir la vida que él quería, siempre y cuando le diera a cada pieza el valor que merecía, defendiéndolo a las piñas -si necesario- siempre con la convicción de que el objeto artesanal vale.

Porque es pasado, es tradición y tu tiempo y energía puestos ahí. Implica mucha prueba y error (a veces hay que rehacerlo tres veces o más) buscando siempre el tiento específico para el tipo de artesanía que se tiene en mente. La artesanía debe lograr una simetría. Al bordar no podés equivocarte y que se salte un punto. Si le pifiaste a una lezneada (agujereada) choca a la vista. Es un oficio se va perdiendo ya que la mayoría de las personas se niega a pagar su valor, explica.

Después de la experiencia de Lavalle, Lucas comenzó a viajar a Bariloche para vender su artesanía. Confiesa que la primera vez ni siquiera sabía hacer “botones”.

–¿Qué es un botón?

–Son las terminaciones de pulseras, las gargantillas, los cinturones. Los cierres que lleva son botón y ojal. El botón tiene un armazón, un tejido y un retejido y se hace con un solo tiento. Y todas pasadas deben ser perfectas, si te equivocás pierde armonía visual. Hay miles de tipos de botones, yo sé hacer tres.

Estando en Bariloche, durante algún tiempo buscó un espacio ferial que le era negado por los mismos feriantes. Ante el reclamo, una secretaria de cultura de la ciudad le recriminó: “Venís bañado, de camisa, hacés cosas lindas, no fumás, no tomás… No creo que los de la feria te abran las puertas…Ellos son los que la manejan”. Indignado ante semejante respuesta, habló con un policía rural de quien se había hecho amigo y, recién ahí, pudo armar su puesto y convivir con el resto del ecosistema artesanal. Allí mismo conoció a Carol Jones. La mujer se enamoró de su trabajo y terminó ofreciéndole trabajar para ella dejándolo a cargo de sus cabalgatas, consideradas las mejores del país. A cambio del trabajo Lucas recibió casa, comida y libre acceso para vender su trabajo. Así, pudo llevar su trenzado a otro nivel, acercando hermosos y unicos objetos al público extranjero.

–¿Con qué cueros trabajás?

– Con cuero vacuno de Buenos Aires o del Sur de Mendoza. El cuero de cabra se utiliza para la producción de trenza y viene de Lavalle. Lo que se usa para trenzar y hacer costura fina se denomina pergamino (material que se obtiene a partir de la limpieza, secado y estirado de piel de caprinos, corderos y otros animales).

–¿A quién va dirigido tu trabajo?

Las ferias locales son lugares difíciles para vender este tipo de trabajo. Se asume que, si es artesanía, tiene que ser barata. La mirada es muy despectiva cuando se pone en valor una pieza única, delicadamente trabajada, que llevó tiempo y esfuerzo (hay objetos que toman más de un año de trabajo), además de traer una mirada y método tan antiguo. Salir a venderla es salir a discutir (precio) con la gente.

Lucas confiesa que la artesanía le permitió viajar y acceder a un público exquisito, apreciador y conocedor del arte, además de “la gente de a caballo”, que también valora mucho lo que hace.

En 2014, un hermoso salero (íntegramente realizado en cuero) fue reconocido y premiado por el Fondo Nacional de las Artes. También colaboró con la artista plástica Mónica Girón, para su libro “Ejercicios sobre el modelo Terrestre” . Donde el lector se va encontrando con una multiplicidad de miradas globales (incluyendo diversos tipos de objetos) y su lectura atraviesa lo geopolítico, lo transcontinental o transbiológico. Buscando reflexionar sobre el hacer del arte y la tecnología, e incitan a proyectar estados desestabilizadores, en la medida que desaprendemos aquello que conocemos.

Intervención de Lucas Ricco para “Ejercicios sobre el modelo terrestre” Foto: Mónica Girón

Así va Lucas, entre pasado y presente, entre campo y ciudad, entre artesanía y arte, entre uso y adorno. Entre Norte y Sur.

A pata y sin prisa, este habitante de dos mundos trabaja carteras, maletines, alhajas, accesorios para vestir una mesa o botellas de vino y algunos de sus objetos están disponibles en nuestra tienda.

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