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De visita en Terrazas

De visita en Terrazas

Con la posibilidad de feriado que nos brinda el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, te proponemos salir del letargo y aprovecharlo para hacer un poco de miniturismo

Y, si de turismo en Mendoza se trata, lo primero en lo que pensamos es vino. Y después de tantas restricciones, e idas y vueltas, Terrazas de los Andes es una de las bodegas que se animó y volvió al ruedo con actividades como picnics, almuerzos y visita en bodega

Cava. Foto Mariana Gomez Rus

La bodega Terrazas de los Andes

Ubicada en Luján de Cuyo, Terrazas es integrante del grupo de lujo líder del mundo LVMH (Moët Hennessy – Louis Vuitton). Inaugurada en 1999, es pionera en elaboración de vinos de altura. El edificio donde se emplaza tiene más de cien años y fue rescatado para conservar gran parte de su estructura. Además de columnas y paredes restauradas, algunas piletas de concreto centenarias descansan al final de una hilera de enormes tanques de acero inoxidable, protegiendo vestigios del pasado y dos enigmáticas iniciales: “S” y “A”.

Piletas centenarias. Foto: mariana Gomez Rus.

El recorrido propuesto por Terrazas te lleva a un eno-viaje que incluye cava y área de producción, y culmina con una degustación en su elegante sala, con una panorámica interesante del interior de la bodega. La visita no solo enriquece a enófilos, también a curiosos e interesados en patrimonio arquitectónico e histórico de Mendoza.
Las visitas se ofrecen de miércoles a domingo -y feriados- a las 12.30, 15 y 16 horas. Pudiendo acceder a distintos tipos de degustaciones. Lo ideal es llegar a la visita de las 22 y luego quedarse a almorzar. Si te tentás, hay distintas experiencias de Terrazas, disponibles en nuestro STORE

Hervé Birnie-Scott, un hombre de altura

Hervé Birnie-Scott. Foto: Terrazas de los Andes

A mediados de la década del 1990, Jean-Pierre Thibault -en aquel entonces CEO de Chandon Argentina- se puso en contacto con Hervé Birnie Scott, un Ingeniero agrónomo y Enólogo francés que con 26 años ya contaba con trayectoria en elaboración de vinos en climas fríos, experiencia que fue ganando en varios países vitivinícolas del mundo.
En tiempos en los que un e-mail era solo una idea vaga de comunicación, Thibault se sirvió de una imagen de Mendoza. Una sola foto que hizo llegar a Scott para convencerlo de viajar y empezar a trabajar con su equipo. Hervé aceptó la aventura y se vino al fin del mundo, casi, con lo puesto. Su equipaje era tan liviano (pensando que Mendoza sería un lugar cálido) que “la fresca” mendocina de aquel agosto lo tomó- muy- por sorpresa.

Terrazas de los Andes. Foto: Mariana Gómez Rus

Ya aclimatado, pensó en cómo alterar una industria vitivinícola centenaria. Pero, para ello, necesitaba entender los terroirs en profundidad, insistiendo en que un clima más frío podría ser la solución para obtener una maduración más lenta de las uvas y, consecuentemente, lograr vinos más elegantes. ​Junto a su equipo, y en una era desprovista de google maps, recorrió caminos de tierra desiertos, se perdió, y hasta quedó atrapado en el barro mientras buscaba respuestas “altitudinales”.

Pero la forma en que el terreno de Mendoza se eleva, casi imperceptible, le hacía dudar sobre las alturas que exploraba. Por lo que, nuevamente, Jean Pierre jugó un rol protagónico. Para despejar sus dudas, le ofreció utilizar un altímetro de avión militar (objeto que había pertenecido a su papá, y al que le dio bastante uso durante la Segunda Guerra Mundial). Gracias a esa pieza de museo, entendió que a pesar de que los caminos parecieran llanos, la tierra mendocina ascendía sutil y constante.

Con el tiempo pudo confirmar ese impacto de la altura sobre el clima y, por ende, en la complejidad en la uva. Mendoza contaba con una gran ventaja: Esa variabilidad de altura, que en Europa le hubiese tomado horas y horas de manejar y recorrer para descubrir, aquí era encontrada a pocos kilómetros de distancia.

Hervé Birnie-Scott. Foto: Terrazas de los Andes

Este hallazgo abrió nuevos horizontes y generó oportunidades para la vitivinicultura local.
En 1996 nació la primera cosecha de Terrazas de los Andes, en homenaje a las terrazas de altura de Mendoza. Poco tiempo después, encontró una bodega abandonada, que databa de 1898, sugirió refaccionarla y emplazar allí la bodega.
En 2020, Terrazas de Los Andes es una de las bodegas más conocidas y premiadas del mundo y Hervé, el hombre de altura, su director.

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