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Conocé los cafés de Mendoza que se volvieron historia

Conocé los cafés de Mendoza que se volvieron historia

Café

Cafés cafetines y confiterías más antiguos de Mendoza, submundos urbanos de gran identidad local

Para algunos, los cafés son refugio de lectura y trabajo. De hecho, está comprobado que el ruido que se genera en una cafetería estimula la concentración y creatividad. Otros, en cambio, adoptan estos lugares como una segunda casa donde inician el día. Para muchos, son sinónimo de encuentro, amigos, confidencias, el diario, un cortado en jarrrito y una medialuna ¡por favor!

El Jockey Club
España y Espejo, Ciudad

Si bien su fachada e instalaciones lucen bastante modernas y, posiblemente, disten un poco de lo que fuera en sus incios, esta confitería es una de las más antiguas y tradicionales de Mendoza.
Establecida en 1942, en aquel entonces funcionaba en la esquina de Espejo y 9 de julio y se llamaba “Tribunales”. Luego, en 1948, se mudó a la ubicación que conocemos actualmente, la esquina de Espejo y España que, de hecho, lleva el nombre de su fundador: “Pedro Alonso”.
De sus paredes cuelgan momentos y personajes de un tiempo añejo y desteñido. En sus mesas circulan clientes de todas las edades, muchos de ellos habitués desde hace décadas.
Actualmente, el Jockey está en manos de la cuarta generación de la familia fundadora y , a sus 78 años, sigue ofreciendo cortados generosos a fuerza de café recién molido. La música de fondo está hecha del murmullo de la gente, las tazas, las cucharas y la máquina de café siempre prendida.

El Sportman
Pellegrini 1353, Godoy Cruz

Barra y banquetas tapizadas en cuero, un viejo molinillo de café y espirituosas botellas; paredes espejadas, ventanales amplios con cortinas a medio correr y muchas fotos sepia exhibidas en vetustos marcos ovalados. Ésos son algunos de los objetos que pintan el interior de este cafetín, con aire porteño, desde hace 82 años.
El Sportman estuvo inicialmente ubicado en Calle Paso de los Andes, pegado a un cine que llevaba el mismo nombre. La confitería de aquella época tenía una sala contigua con billares, en las mesas se podía jugar a las cartas, y hasta había un antiguo sapo tragamonedas.
Años más tarde, en la década de 1970, se trasladó a su ubicación actual.
Este café también responde a una historia de tradición familiar, que hoy va por la tercera generación y, desde hace algunos años, es Patrimonio histórico del Municipio de Godoy Cruz.

El Tostadero de café Puerto Rico
Cordoba 27, Ciudad.

Ubicado en las puertas de la Alameda, este rincón invita a ser descubierto desde su añosa fachada con luces de neón y vidriera de mates, bombillas y bolsitas de café. Lo bonito de este lugar es que su fisonomía está casi intacta. Se estima que abrió sus puertas hacia medidados de la década de 1920, cuando Don Ángel Renalías, de origen catalán, llegó con su familia a Mendoza e inició el negocio. En un principio “Puerto Rico” funcionaba solo como tostadero. Ángel compraba los granos de café, que venían en bolsa desde Brasil, para luego tostarlos en una máquina a leña que tenía en el fondo de su casa. En algún momento supo ser el tostadero más importante de la provincia. Luego, Renalías regresó a Barcelona y Brescia compró el tostadero que, desde 1932, también gozaría de ser cafetín. En la década de 1970 un hijo del dueño inicial, volvió a Mendoza. Entró a trabajar en el local que fuera de su padre y, años más tarde, lo compró manteniéndolo hasta principios de los 80.
Sea como tostadero, o como tostadero y cafetería, este lugar tiene cien años y es el café más antiguo de Mendoza. Lugar de encuentro de poetas y vecinos, en Puerto Rico, cuando uno de los empleados muele granos de café, el aire se satura de amargo y tostado. Aroma que volverá con cada cliente que entre y pida (más) café para llevar.

Via Veneto
Amigorena 78, ciudad

La confitería Via Veneto de Fernanda Torresi de Corradini (la mamá de María Teresa Barbera) abrió sus puertas hace sesenta años. En aquel entonces estaba ubicada en la Galería Tonsa. Paseo que, casi irreconocible, se presentaba como una especie de shopping ( muy vanguardista para la época) que, además de distintos comercios, incluía cine, supermercado estilo americano, restaurants de categoría, escaleras mecánicas y todo.
Volviendo a la confitería, después de varios años, Torresi de Corradini vendió Via Veneto a dos amigos, Francisco Conte y Antonio Gargiulo. Y, a mediados de 1980, el café se trasladó a su ubicación actual, donde sigue en manos de la tercera generación de la familia Conte.
Via Veneto es frecuentado por todo tipo de púiblico. Incluso clientes de la época de oro de la galería Tonsa siguen concurriendo a calle Amigorena.
Muchos van por el cortado en jarrito y la gloriosa raspadita, ni redonda ni cuadrada, bien chatita y adictiva. Otros, en cambio, suelen ir por el encuentro con amigos, las charlas de futbol y política, intercaladas con sorbitos de vermú, entre la picada de salamín, queso y aceitunas.

El cafetal
Necochea 56, ciudad

Básicamente una barra en U, de estilo cafetín porteño, siempre abarrotada de clientes. Éso es el Cafetal.
Céntrico, abierto desde las 4.30 hasta las 21 horas. La segunda generación de la familia Sandra atiende a un ecléctico público que incluye un abanico bastante amplio de personajes de todas las edades y rubros, buscando satisfacer su necesidad de “cafecito rápido” al mejor costo posible ( dicen tener el café más barato del centro).
Debates, reencuentros, charlas acaloradas, nuevas amistades e, incluso, romances han surgido de esta barra cafetera.
El cafetal tiene una carta escueta, cosa de asegurar satisfacer una altísima rotación de clientes (sirven alrededor de mil cafés por día) que frecuentan el local desde hace más de cuarenta años.

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