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Agua en el desierto… ¿Un espejismo?

Agua en el desierto… ¿Un espejismo?

Agua en el desierto … ¿Un espejismo? No ¡Realmente es agua! ¡Agua para beber!

Bienvenidos a Mendoza, una ciudad milagrosa que subsiste pese a sus condiciones naturales ¿A qué me refiero? Te lo respondo con más preguntas

Dique Potrerillos

¿De dónde proviene el agua que da vida a los viñedos del Malbec que tanto amás?

Mendoza es una zona semidesértica con escasos 250 mm de lluvia anual: el sol se siente en la piel, el aire es fresco y limpio y la sequedad deja la piel y los labios como un papel de lija …¡si hasta los ojos suelen estar secos!

¿Por qué? Estamos muy cerca del Océano Pacífico, pero tenemos una barrera natural: La Cordillera de los Andes. Éstos gigantes no dejan pasar la humedad oceánica por eso, en Mendoza, apenas llueve. Es una ciudad sin paraguas ni botas de goma. La gente, normalmente, no quiere hacer nada cuando llueve. Algunos padres ni siquiera envían a sus hijos al colegio y a los conductores les gustaría guardar el auto bajo techo rápidamente, cosa que no se moje.

Sin embargo, aunque casi no llueva, ¡es una de las ciudades con más árboles del país!

La historia comenzó (hace mucho tiempo atrás) con los Huarpes, dueños de éstas tierras que utilizaban el agua de deshielo para regar sus cultivos. Crearon el sistema de “acequias”, canales que llevan el agua de deshielo que desciende de la Cordillera de los Andes. Gracias a ésto, los nativos tuvieron agua y pudieron vivir en las tierras que hoy conocemos con el nombre de Mendoza.

Acequia

Pronto llegaron los españoles, con ellos el sistema mejoró considerablemente y con la llegada de los inmigrantes europeos, a finales del siglo XIX e inicios del XX, la irrigación se tecnificó.

Pasando por el dique Cipoletti, el primero que tuvo la provincia en el año 1890, se puede ver una estatua de César Cipoletti. El italiano fue contratado por el Gobierno de Mendoza para construir un dique que iba a contener el agua del deshielo, para luego poder derivarlo y distribuirlo hacia los cultivos. La idea era incentivar la plantación de viñedos, lo que ayudó a que el vino se convirtiera en una industria.

Además de Cipoletti, tenemos muchos diques que toman agua de los ríos andinos, ríos que fluyen más en verano, cuando la nieve y los glaciares se derriten… Algunos simplemente están a la deriva y otros generan electricidad.

Yendo a Chile, en el tour denominado “Andes” o “Alta Montaña” , pasamos por el dique Potrerillos, donde se puede practicar windsurf y deportes sin motor (para no contaminar el agua). En el Sur de la provincia, en San Rafael, está el Valle Grande. Éstos son dos ejemplos de diques que se han convertido en atractivos turísticos.

 Cuando llegues a Mendoza y quieras cruzar la calle, además de mirar de reojo (intentando evitar que algún auto te choque) tenés que mirar el suelo, individualizando las acequias, pequeños ríos urbanos que irrigan los árboles de cada cuadra. Entonces, cuando quieras cruzar una calle te encontrarás con lo siguiente: vereda, acequia, calle, acequia, vereda. ¡Es muy fácil caer en ellas cuando no las conocés! Es una trampa letal para turistas.

Y hablando de los viñedos … ¿cómo funciona el método de riego?

Los viñedos no necesitan mucha agua. Aún así, los 250 mm de lluvia que tenemos aquí no son suficientes, ¡ya que necesitan alrededor de 800 mm!

El derecho de riego existe porque no hay suficiente agua para cultivar donde quieras. Este derecho ya viene dado con la tierra. Si se compra un terreno que no lo tiene, es probable que nunca se obtenga y el terreno será siempre árido. ¡Atentos! Si consiguen un terreno que no cueste mucho dinero, es probable que esa tierra sea buena solo para jugar fútbol.

Y si tiene derecho, se debe pagar para no perderlo. El agua estará disponible en momentos específicos; Días ya marcados por el gobierno a través del Departamento de Irrigación (la policía del agua).

Hablando de viñedos: El agua se comparte con los vecinos. Esto significa que quizás el canal que pasa por tu viñedo tenga agua, pero no es para que lo uses… Tenés que dejarla correr al vecino, calle abajo. Si lo tomás cuando no debés, el vecino lo sabrá porque recibirá menos agua, por lo que la policía del agua te hará pagar una multa (y nunca más podrás volver a pedirle un favor a tu vecino). Sí, en Mendoza nos tomamos muy en serio el tema del agua.

Cuando es tu turno de usar el agua, se abren compuertas que permiten que el agua ingrese a la propiedad, y la plantación se inunda de manera ordenada. Para ello tenemos al “tomero”, la persona que se encarga de abrir las compuertas para que el agua llegue a cada rincón del viñedo. Este es el sistema más antiguo, llamado riego por inundación o por manto.

Riego por manto

Es muy bueno porque el agua, en un suelo compuesto principalmente por piedra y arena, se desliza rápidamente, obligando a las raíces a descender metros bajo tierra dando a las plantas más estabilidad. Lo malo del riego por inundación es que se desperdicia mucha agua, ya que la planta no necesita tanta, y lo que no se absorbe se pierde en forma de evaporación.

Pero esta no es la única forma de regar. El método más moderno proviene de Israel y es el riego por goteo. En Mendoza comenzamos a usarlo en los años 90. Para ello, cada propiedad necesita una pequeña laguna artificial para almacenar el agua. Y luego se bombea por medio de pequeñas mangueras hacia las plantas, ahorrando así mucha agua, ya que usamos la cantidad adecuada. Por supuesto, las raíces no son tan profundas porque el agua que reciben solo en la superficie, gota a gota. Este método es caro, pero muy eficaz.

Riego por goteo

Recuerden que en Argentina las cuatro estaciones son muy marcadas, por eso el viñedo produce uvas una vez al año, durante el otoño. No necesita mucha agua para sobrevivir y en invierno casi nada, porque la savia baja a las raíces y la planta duerme ( momento de poda). En primavera y verano se necesita mucha agua, ya que la planta despierta del letargo y necesita crear ramas, hojas y racimos. Una semana antes de la cosecha, ya en otoño, a la planta se la hace sufrir estrés hídrico: no se la riega, por lo que la fruta está muy concentrada (lo que da vinos más concentrados también).

Espero les haya gustado esta historia de cómo el agua, siempre sagrada, se convierte en elixir violeta y divino, también sagrado, amado por todos, hijo de la naturaleza, de la química con el sol, la tierra, el hombre y su trabajo .

Quien diga que el vino es malo, no sabe de qué está hablando .

Como diría Tom Jobim ¡agua de beber, amigos!🍇💧🍷

Por: María Victoria Mermoz

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