Por el Camino Verde - Vinos orgánicos en Argentina

Por el Camino Verde – Vinos orgánicos en Argentina

Por Mariana Gómez Rus

Es un hecho. Cada vez son más los consumidores y productores  que globalmente se vuelcan a ésta movida, convencidos de que una alimentación más sana  y  (principalmente)  más  amable con el medio ambiente, es posible. Ellos eligen el orgánico: un camino verde que implica común unión entre la tierra, sus frutos y el hombre de manera sostenible. De ello hicieron una forma de vida …y un estilo de vino también.

Ahí vamos
Consideramos orgánico a aquel vino producido en base a uvas orgánicas, esto es: uvas que han crecido y madurado sin la influencia de pesticidas, herbicidas o fertilizantes (químicos/ sintéticos). Viñedos en los que un viticultor ingenioso combatió plagas, hongos y enfermedades  utilizando hierbas aromáticas, flores o pastos (para generar confusión); Introdujo minerales (como cobre o azufre en estado puro) en bajas dosis para aplacar las alimañas; Utilizó  compost y abonos para fertilizar; Y dejó crecer plantas nativas para mantener cierta humedad en el suelo.

El camino verde no es siempre color de rosa
El productor orgánico eligió  sus manos  y la tracción a sangre para llevar a cabo la mayor cantidad de labores culturales en su viñedo. Eligió un camino  más difícil y  más costoso: un viñedo orgánico puede ser hasta 30% más caro que un viñedo convencional. Le tomó más tiempo y más mano de obra: convertir un viñedo tradicional a orgánico toma alrededor de cuatro años. Entendió que un suelo más sano iba a convertirse en más uva y de mejor calidad.

Más puro
Más tarde esas uvas se convirtieron  en vino, manteniendo el proceso de vinificación que ya conocemos pero con mínimas intervenciones, restringiendo el uso de sulfitos (preservantes). Según el  SENASA- Servicio nacional de sanidad  y calidad agroalimentaria- es aceptable utilizar este conservante en vinos orgánicos  hasta 100 miligramos/litro para los tintos, y hasta 150 en el caso de los blancos. Es decir que en los vinos orgánicos hay  aproximadamente 30 mg menos  de sulfitos que en los vinos tradicionales  (estas proporciones varían según la legislación vitivinícola de cada país).

Sensorialmente es difícil detectar cuándo estamos degustando un vino orgánico… Imagino entonces que, además de disfrutar un buen vino, el placer del orgánico también va por otra…”vereda”.  Quien hizo el vino en tu copa cuidó un poco más de la tierra y de la vid, de quien la raleó y la cosechó, de quien elaboró el vino, de quien se lo bebió y de quien… aún no lo hizo. Cuidó que tu beber fuera un poco más genuino, más puro y  amigable con el medio ambiente del que proviene. Procuró  un compromiso no solo con la calidad, sino también con lo sostenible y lo social.

En  Argentina, actualmente, hay 50 bodegas orgánicas y unas  5400 hectáreas de viñedos orgánicos certificados, representando el 2,5% de la superficie total implantada.

Algunas bodegas orgánicas para visitar en la región:

En Mendoza

Alpamanta. En lengua  Huarpe significa  “Amor a la tierra”. El proyecto, de inversión austríaca, comenzó  en 2005. Esta pequeña bodega sigue la filosofía de la biodinamia para elaborar sus vinos. Que un viñedo sea “biodinámico” significa que  tierra, animales, plantas y hombres trabajan como un organismo agrícola en el cual, por ejemplo, no se introducen abonos sino que son los mismos animales que viven en el viñedo quienes lo generan y retroalimentan ese circuito natural. Los viñedos biodinámicos, además, introducen manejos en relación a la influencia cósmica (determinando, por ejemplo, en qué fase lunar es más apropiado cosechar la uva). Esto proporciona uvas naturales y saludables dando al vino una verdadera expresión de la región. Alpamanta cuenta con  certificación Demeter International y Argencert S.A. Vale la pena dedicar un tiempito para conocer cómo trabajan  mientras degustás sus vinos acompañados de una buena picada. 

Cecchin. Bodega boutique, recientemente ganadora del oro en la categoría “bodega familiar” en el  “Best of Wine Tourism” (una especie de premio Oscar del turismo vitivinícola), organizado por  las Great Wine Capitals (red de Capitales del vino de la cual Mendoza forma parte). Cuenta con certificación orgánica tanto en viñedo como en elaboración. Ofrece visitas en su bodega artesanal, además de  almuerzos en un entorno cálido y agradable. Su portfolio incluye un Malbec completamente libre de sulfitos: una experiencia salvaje y natural.

Domaine Bosuquet.
La bodega pertenece a una firma francesa,  unas de las pioneras en el Valle de Uco. Es  la segunda bodega orgánica más grande en Sudamérica y ofrece buena  variedad de vinos y aún mejor relación precio-calidad. Vale la pena empezar la mañana por esta bodega, ya que el tour de viñedo es muy educativo y completo. También te recomiendo quedarte a almorzar: su pequeño restaurante “Gaia” tiene una linda terraza donde es posible sentarse a disfrutar un menú- degustación mientras desfilan , nada más ni nada menos que, siete vinos  y siete platos con un fondo de viñedos y cordillera visualmente impactantes.  Abre de lunes a lunes, inclusive feriados.  

Ojo de Vino. De inversión suiza. Elabora unas 700 mil botellas anuales, convirtiéndose así en una bodega entre boutique y mediana. Tanto el viñedo como la vinificación son orgánicos. Trabajan principalmente con elaboración de vinos tintos. Recomiendo visitar esta bodega a la hora del almuerzo. Allí, al pie del viñedo y de cara a  la inmensidad de roca de la cordillera de los Andes, asoma la  pequeña cantina de la bodega llamada “Ojo de agua”. Debajo de la galería con techo de caña filtrada de sol, una muestra de arte itinerante y  unas poquitas mesas auguran intimidad y un grato momento. Jaime Baeza y su equipo  deleitan con su seguidilla de platos caseros y sabrosos que acompañan a los Puros, Malos y Super Malos. Es posible elegir entre un menú en pasos, una picada abundante o un atardecer romántico. Abierto de lunes a domingo.

En Salta

Nanni. A unos 200 kilómetros al Sur de la ciudad de Salta se encuentra Cafayate, un pueblito pintoresco de 15 mil habitantes, reconocido mundialmente por su Torrontés y Cabernet Sauvignon. Nanni es una bodega de corte familiar y antiguo.  A pocas cuadras de la plaza principal tenés la posibilidad de visitar y degustar  éstos vinos orgánicos de buena calidad y precios razonables.  También podés arrimarte a su pequeño restó, comer un menú en pasos o disfrutar unas empanadas salteñas mientras te refrescás con un Torrontés.

Etiquetas orgánicas recomendadas:

ALPAMANTA ESTATE. Cabernet Franc. 2013. Bodega Alpamanta, bajo  las reglas de la biodinamia , se dedica a la producción de  varietales puros que reflejan el terroir de  su pequeño viñedo, ubicado en Ugarteche (Lujan de Cuyo). Este Cabernet Franc demuestra su gran adaptación  a distintos suelos argentinos. Buena intensidad de color y estructura. Excelente tipicidad.

CECCHIN GRACIANA. Frutas rojas, algo de especias y de frescos taninos en este Graciana, varietal poco conocido en Argentina (integrante de los famosos rioja españoles, y de allí su origen) sin duda el vino más interesante de Cecchin.

CHACRA 55. Pinot Noir.2013.  Esta bodega orgánica y biodinámica ubicada en Río Negro, es propiedad del italiano Piero Incisa Della Rocchetta y da origen a un Pinot  Noir cuya  nariz y boca  son tan minerales que parece que estuvieras chupando una pierda húmeda! Casi un vino de culto.

LOS MÉDANOS. Malbec.2013. Vinecol es una  bodega familiar (y pequeña: elabora 300.000 botellas por año) ubicada en Santa Rosa. Sus viñedos colindan con la reserva natural de la biósfera  “Ñancuñan”. Tener un vecino así y ser orgánico tiene cierta coherencia ¿no?.  En Vinecol tanto la viña como la elaboración de vino cuentan con certificación orgánica. Me gusta este Malbec: En nariz hay fruta cocida, como una mermelada de ciruela. En boca es dulzón y se siente allá en el fondo algo de madera devenido en suave amargor. Al final, un poco de caramelo permanece en la boca.

NATURE´S LEGACY 2013- Malbec. Caligiore es una bodega familiar y pequeña, localizada en Lujan de Cuyo. En la actualidad elabora aproximadamente 80 mil botellas por año. Tanto viñedos como vinificación cuentan con certificación orgánica. Gustavo, propietario de  la bodega Caligiore, describe bien el ser orgánico:” Fue una motivación interna que nació en el seno de nuestra familia. Primero concebimos nuestro viñedo, con compromiso social y ambiental, cuidando nuestro pequeño lugar. Luego decidimos que debíamos comenzar a producir nuestro propio vino orgánico con el gran desafío de demostrar que pueden obtenerse grandes vinos siendo a la vez respetuoso de nuestros recursos naturales y con un fuerte compromiso social”. Cuentan con certificaciones orgánicas para USA (USDA-NOP), CANADÁ, UNIÓN EUROPEA Y JAS (JAPÓN). El Nature Legacy es  un Malbec con 18 meses de barrica. Color violeta  intenso, sus aromas se abren despacio. Hay fruta roja, taninos redondos, acidez equilibrada y una madera que asoma con mucha sutileza. En síntesis, un vino equilibrado y muy elegante.

Ojo de Vino. PURO, GRAPE SELECTION. 2013.  Este Malbec presenta  frutos rojos en nariz y en boca. Tiene excelente estructura, producto de  18 meses en barrica. Si la temperatura de servicio es correcta  aparece un dulzor (característico de casi todas las etiquetas de Ojo de Vino) producto de sus  14.5% de alcohol. Buen y largo final.

SANTA JULIA ORGÁNICA. 2014. Malbec. Familia Zuccardi, bien conocida por todos, también dedica  un espacio para éste  vino proveniente de uvas orgánicas (de Maipu y Santa Rosa). Es un Malbec ligero con  aromas sutiles  que recuerdan a cereza y una acidez justa que lo vuelve refrescante.