O porto

O porto

Lado A

El programa  ya había empezado. Era de noche y el conductor iba atravesando una callejuela medieval  a la luz de pequeñas farolas, al tiempo que yo iba atravesando la cocina para salir de casa mientras miraba de reojo la escena… Y entonces dijo: “Amigos, esto es Portugal”.  Detuve mi paso y sin querer quedé prendida a la pantalla de la TV, hipnotizada hasta que el programa terminó.

Varios años después de esa emisión de Lonely Planet, y  movida por el deseo intacto de descubrir su interior, aterricé en Lisboa.  Recorrí gran parte del país en tren  y una tarde mojada de lluvia de primavera los rieles me encontraron en la Estação de São Bento en Porto.

Porto fue una de las ciudades más encantadoras que conocí en Portugal, su ritmo vibrante, su gente amable, su bohemia, su jazz y  su río. Una ciudad que, a  pesar de ser la segunda  más importante de país,   es fácil de recorrer porque  Todos los lugares y rincones que uno quiere visitar están allí, cerca: Los colores y olores de la zona del Bolhão y su mercado, el casco histórico y la Sé de Porto, las iglesias con sus azulejos de frente y sus  altares barrocos desbordados de firuletes, santos y oro,  los parques en la niebla y los museos, la rivera  desde el puente y desde el río, los graffittis y la  ropa  a secar colgando de las ventanas, los edificios y sus detalles curiosos,  el café Majestic y Bill Evans sonando debajo de los murmullos de empedernidos bebedores de café, Francesinhas y pasteis de bacalhau, la Torre de los clérigos justo frente a la ventana del departamento que alquilé y claro: el vino de Porto.

El  domingo tomé el primer tren desde la estación de Campanhã hasta Pinhão (un pueblito vitivinícola de  800 habitantes) en el corazón del Valle del Duero. Partir temprano y mezclarme  con gente local me regaló las mejores visiones del viaje: jóvenes que  llegaban  a visitar a sus abuelos en caseríos que ni siquiera aparecían en google maps,   gente  que  esperaba el tren para volver  a la gran ciudad, el río Duero brillando bajo el primer sol de la mañana y los cultivos en terraza sobre los cerros, dibujando todo tipo de formas entre el orden y  el caos. Saqué mi cámara fotografié de manera, casi, compulsiva todo  lo que iba viendo a través del vidrio que a cada paso iba metamorfoseándose en algo más bello, verde y cautivador.

Un par de meses antes del viaje había elegido dos bodegas al azar: me gusta el vino de porto pero no soy experta ni pretenciosa, quería probar y conocer.   Llegué  la pequeñísima estación de Pinhão, pintoresca y llena de murales hechos con azulejos  y luego  caminé hasta la  Quinta das Carvalhas, de Real Companhia Velha (una de las productoras de vino más antiguas de Portugal, creada a mediados de 1700). Fui hasta la cima del cerro, recorriendo  sus viñedos en terraza,  llenándome de perfumes de romero y lavanda, viendo los viñedos recorrer una ondonada hacia abajo hasta que se perdían de mi vista, mientras pensaba sobre la dificultad para trabajar un suelo donde la roca aflora casi en superficie,  el desafío de mantener los viñedos bajo condiciones hostiles, sobre el sacrificio de cosechar y trasladar esa uva hasta la bodega desde aquella altura.  Después visité  Quinta do Bomfim, una de las propiedades de los Symington (de linaje escosés, inglés y portugués) una familia que elabora vinos desde el siglo XIX  y es de  los principales productores de vino de Porto  (elaboran 30% del total de vino de la zona)  hasta el momento  únicos productores de la región reconocidos con 100 puntos de Wine Spectator, por su Dow´s Porto´s Vintage 2007. Cuando supe esto pensé que mis elecciones no estuvieron  nada mal para haber elegido a ciegas.  En Bomfim di una recorrida por la bodega, cava y degusté Portos Vintage en un balcón  que a primera vista devolvía la visión de un cuadro.  A la tarde tomé el mismo tren que me dejó en Pinhão, que ahora se metió en la entrañas del Duero y llegó hasta una localidad aún más pequeña llamada Pocinho, solo por gula de más vistas hermosas. Al final del día esperé el  comboio que me devolvió a Porto. Abracé por última vez aquel brillo del río, ya sentía nostalgia de sus colores, sabores y perfumes.

 

Lado B

El río y sus secretos

El Duero es el río más importante de la península ibérica.  Tiene 890 kms de extensión, nace en España y,luego de recorrer 200 kms en territorio portugués,  desemboca en el Océano Atlántico en El estuario de Oporto .  Antes del siglo XVII, El valle del Duero ya era conocido por sus vinos, tintos y blancos, aunque lograron popularidad hacia fines de 1600, cuando Inglaterra y Francia entraron en guerra, ocasionando escasez de vino en el reino británico lo que motivó que  Inglaterra recurriera  a la compra de vinos portugueses.

La región de Porto y Douro fue la primera en delimitarse como DOC  para regular la calidad de los vinos producidos y constituye la  región vitivinícola más antigua del mundo. Además del vino de Porto se producen vinos secos blancos, tintos y rosados y las variedades tintas más utilizadas son: .Amarela, Tinta Barroca, Tinta Roriz, Touriga Francesa, Touriga Nacional y Tinto Cão;  Malvasia Fina, Viosinho, Donzelinho y Gouveio en el caso de las  blancas.

Ambos, valle del Duero y ciudad de Porto son  Patrimonio de la humanidad y constituyen una de las 9 capitales mundiales del vino.

Otras regiones vitivinícolas portuguesas de relevancia son: Tras os montes, Vinho verde, Tavara Varosa, Dao, Bairrada, Beira interior , Lisboa, Tejo, Alentejo, Peninsula de Setubal, Algarve y  Madeira.

 

Qué es el porto?

Es un vino fortificado  al que se le corta la fermentación alcohólica, añadiendo aguardiente o alcohol vínico,  esto sube su graduación alcohólica  y permite que el vino tenga mayor azúcar residual. Luego estos vinos pueden dividirse en dos grandes familias:

1-Vinos de Porto que  envejecen en madera:

  • Ruby: vino de Porto envejecido hasta 3 años. Vinos Oporto Reserva que envejecen en roble un poco más de tiempo y los Oporto Late Bottle Vintage (LBV)  que permanecen en barriles hasta 6 años.  Todos estos vinos se caracterizan por ser más frutados y de color rojo profundo.
  • Vinos de Porto blancos, elaborados a partir de variedades blancas, envejecidos hasta 3 años en barriles de roble
  • Tawny: es un vino de Porto más complejo que envejece durante mucho más tiempo en barriles de roble. Este estilo puede tener de 10 hasta 40 años de envejecimiento en barriles. Los aromas son más complejos y  la oxidación en el color es notable producto de los años transcurridos en la madera.

Estos vinos han sufrido una larguísima micro oxigenación  a través de los poros de la madera, motivo por el cual, una vez abierta la botella se puede conservar durante unas 2-4  semanas  en caso de los Tawnys, o hasta 10 días en caso de los Rubys, antes de su final decrepitud.

2- Vinos de Porto que envejecen en botella:

  • Vino de Porto Vintage representa una añada excepcionaL y puede estar hasta 5 años  en barriles, mientras que el resto del tiempo envejece en botella. Pueden beberse cuando aún son jóvenes pero darán lo mejor de sí luego de muchas  décadas. Estos vinos son más estructurados y complejos y su color se conserva bien.
  • Vino de Porto Crusted   producidos a partir de vinos de un solo año pero, al igual que los Vintage, son capaces de madurar en botella. Los crusted no están filtrados y  van generando un depósito natural en la botella que motiva su nombre (“Crust” en inglés significa “costra”).

Los vinos de porto envejecidos en botella  son muy delicados y se sugiere consumirlos inmediatamente después de descorchados (no más de 1 día para los Vintage y no más de 5 días para los Crusted).

Para tener en cuenta:

  • Quinta das Carvalhas (turismorealcompanhiavelha@gmail.com )y Quinta de Bomfim (quintadobomfim@symington.com) son bodegas accesibles y están ubicadas  entre 400 y 600 metros desde la estación de tren de Pinhão. En las  Carvalhas  el tour incluye un paseo por  las terrazas y las vistas  del valle absolutamente imperdibles.
  • Un tour de vinos en la región del Duero, incluyendo una o dos bodegas con una degustación limitada de vinos y una comida va de los 110 a los 180 euros. Mi salida, sin intermediarios, salió no más de 80 euros incluyendo traslados en tren, visitas a las terrazas de cultivos y bodega, degustaciones ( 6 muestras de vino en total) y almuerzo ligero. Cada bodega cobra por ingreso y degustación, entre 10 y 40 euros dependiendo de la degustación que elija.
  • Para programar una visita en tren puede ver el detalle de horarios, precios y combinaciones, incluso hablar con un operador para sacarse todas las dudas en www.cp.pt  Los tickets solo pueden comprarse en la boletería de São Bento o Campanhã ( las dos estaciones de tren de Porto).
  • Si su estadía en Porto es muy corta y no tiene tiempo para ir hasta el Duero sugerimos ir hasta Vila Nova de Gaia  del otro lado del Ponte Luiz I, en Porto,  y programar algunas degustaciones en Wiese & Krohn, Taylor´s, entre otros .

 

A probar!

  • Dow’s Tawny 10 Anos
  • Quinta das Carvalhas Tawny Reserva
  • Quinta do Bomfim Porto Vintage 2004
  • Dow’s Porto Vintage 1985