Montevideo y  Colonia,  Vinos con sabor a candombe

Montevideo y  Colonia, Vinos con sabor a candombe

 

URUGUAY  en guaraní : Río de los Pájaros.

176 mil kms2 de superficie

660 kms de línea de costa

3.5 millones de habitantes

12 millones de vacas

10000 ha de viñedos (y 3000 son de Tannat)

300 bodegas

 

 

Por Mariana Gómez Rus

El candombe nació en Uruguay, de la mano de esclavos africanos que comenzaron a llegar  al puerto de Montevideo a fines del siglo XVIII. Así,  la alegría, la pena, lo religioso y  lo profano   se convirtieron en baile, canto y música. Y constituyó un fenómeno social y cultural tan fuerte (y profundo) que logró atravesar  la barrera del tiempo, representando una de las expresiones musicales más elocuentes del Uruguay actual. Hacé la prueba: caminá por el Barrio Sur un sábado cualquiera, agudizá  el oído y seguí el sonido de los tambores tomando las calles, al ritmo del tan-go, llamando  a la  emoción de locales y visitantes.

 Vino charrúa.  Aquellos esclavos procedentes de diferentes países africanos desembarcaron en Uruguay consecuencia de otras corrientes migratorias. Españoles, italianos y franceses que, a su vez, introdujeron la cultura de  la vid  y su consecuente  expansión. Quien tuvo un papel protagónico en esta génesis fue Don Pascual Harriague, un   inmigrante de origen  vasco  fundamental en el desarrollo de la vitivinicultura uruguaya de principios de Siglo XIX. ¿El motivo?  Fue Harriague  quien introdujo las primeras plantas de Tannat en el país. La uva terminó adaptándose bien al clima y al suelo uruguayos, llegando a unas  300 ha de cultivo que daban  un vino potente, con mucho color y gran estructura (taninos). Con el tiempo el vino  se volvió  tan popular  que  el Tannat pasó a llamarse  “Harriague”, apodo que aún hoy conserva en algunas fincas.

Durante muchos años, y ya entrado el siglo XX, la producción de vino en Uruguay estuvo asociada al volumen (tal cual ocurrió en Argentina). Es decir, elaboración  masiva de  vino de mesa, casi exclusivo, de consumo interno. Y fue  hacia fines de la década de 1980 que la industria sufrió una re conversión que, entre otras cosas, incluyó la erradicación de viejos viñedos, la implantación de nuevos de alta calidad enológica, la creación de un ente  nacional regulador (el INAVI) . Además  se devolvió  la verdadera identidad a la uva Harriague, para a volver a llamarse Tannat.

Uruguay está ubicado entre  30 y 35 grados de latitud sur, yace sobre las mismas latitudes de Chile, Argentina, Sudáfrica y Australia y , como ellos, posee condiciones naturales y ambientales para elaborar vinos enológicamente correctos. Los viñedos reposan sobre llanuras de suelo  principalmente arcilloso y tierras pedregosas en un paisaje exótico y sorprendente. Y a pesar de estar casi sobre el nivel del mar, reciben influencia de las brisas del Océano Atlántico y el río Uruguay que traen frescura nocturna.

Uruguay  cuenta con unas 10000 ha de viñedos, traducidos en 90 millones de litros anuales,  distribuidas en aproximadamente 300 bodegas ( casi todas establecimientos  familiares que, en algunos casos, llevan más de tres generaciones en actividad) .

Actualmente es el cuarto productor de vinos de Sudamérica  y, quizás, el primer y más tradicional  exportador de vinos a Brasil. De sus 19 departamentos, 15 cuentan con actividad vinícola  aunque las mejores  aéreas son : los alrededores de Montevideo, Canelones,  Rocha (cerca de Punta del este), Paisandú   y Colonia (Carmelo) .

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No solo de mate vive el hombre. La costumbre de tomar  mate en Uruguay está profunda y fanáticamente arraigada, tanto es así que  el mate constituye una especie de extensión del brazo de cualquier uruguayo.  Sea  en un pueblo chico o en una gran urbe,  el uruguayo SIEMPRE  se traslada con el mate a cuestas (y no exagero). Según la BBC, es en este pequeño país de  3 millones de habitantes donde se registra el mayor consumo de yerba mate por persona, con 8 kilos anuales (destronando a sus vecinos argentinos y paraguayos) .

Y qué hay del vino? Bueno, aparentemente el vino es tan sacro como el mate. Según el sitio gubernamental marcapaisuruguay.gub.uy,   el consumo per cápita es de 29 litros anuales por persona. Ésto lo ubica en el puesto número 12 de consumo mundial y en el número 1  en el continente americano, seguido por Argentina (bastante lejos, con 19 litros  per cápita al año).

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Armando un tour de vinos. Planeando una visita al  país charrúa y con ganas de degustar vinos? Se puede organizar con empresas de enoturismo con base en Punta del Este (como The Wine experience) o en Colonia del Sacramento.  Y respecto de esta última, incluso si  estás hospedado en  Buenos Aires,  podés cruzar por el día  y encontrarte con la gente de  Borravino tours para conocer la zona vitivinícola de Colonia del Sacramento.

Pero si estas opciones no se  ajustan  a tus tiempos y/o presupuesto, podés hacer  un recorrido de gran nivel,  por cuenta propia, de manera fácil y asequible.  A continuación les presento algunas opciones a tener en cuenta:

1- Colonia del Sacramento.

La región vitivinícola de Colonia está ubicada en los alrededores, especialmente en el distrito de Carmelo, a 70 kms  al norte de colonia. Carmelo se ubica  justo donde nace el río de la Plata y es un pueblo amable y tranquilo.  Para visitar bodegas hay dos opciones: a) alquilar un auto en Colonia y trasladarse hasta Carmelo y recorrer bodegas de los alrededores (casi todas muy próximas al pueblo)  o  b) tomar un bus  en la terminal de Colonia, y una vez en Carmelo, caminar dos cuadras hasta la plaza y arreglar con  un taxi para  que te lleve a una o dos bodegas.

La primera parada en Carmelo fue Irurtia, una de las bodegas más grandes de Uruguay con marcada impronta  histórica.  Fundada a principios de 1900,  marca  el inicio de la vitivinicultura en la zona y actualmente es dirigida por la cuarta generación de la familia Irurtia.  Elabora  alrededor de  1.5 millones de botellas al año.   Sin duda lo mas lindo de la visita es la cava,  donde es fácil encontrar vinos  con etiquetas casi ilegibles de polvo, tiempo y telarañas, refugio de cosechas  de más de  sesenta años.

Irurtia, además de elaborar tintos y blancos clásicos  (Tannat, Viognier, Pinot Noir, Marcelán, Cab Franc y otros) también  elabora  vinos fortificados que  sugiero incluir en una degustación. Especialmente su   Gewurztraminer  botritizado o  el mistela ( muy especial y complejo) . Y, como broche de oro, probar  un Tannat  fortificado. Este vino está  hecho a la manera de oporto,  con una vinificación interrumpida adicionando mas alcohol viníco,  logrando 80g de azúcar por litro y una larga guarda de diez años  en barrica .

Cava Bodega Irurtia

Para el mediodía sugiero visitar El Legado. En mi opinión, una verdadera joya que no se  puede pasar por alto.  No solo por la grata sorpresa de la calidad de sus vinos, sino también por la calidez del lugar y  familia anfitriona que me recibió con gran amabilidad, a pesar de haber llegado sin reserva.  El legado, es una bodega familiar  en funcionamiento desde 2007.  Su nombre está ligado a la historia familiar, que  se remonta a la década de 1960, cuando el padre de  Bernardo Marzuca adquirió algunos viñedos y un depósito de herramientas (en el mismo lugar donde actualmente está emplazada la bodega). Lo hizo   con el sueño de montar su primera bodega, deseo que nunca concretó   ya que  en 1980, debido a problemas económicos y  de salud, los viñedos fueron  vendidos a la  grande Irurtia. Ya en este siglo, Bernardo decidió retomar la historia familiar. Compró  los viñedos junto con el galpón a Irurtia, erradicó  plantas que ya no estaban en condiciones de producir uva de calidad e  implantó  nuevos varietales.  El viñedo  tiene conducción de cordón vertical libre, un sistema poco  común que  permite a la planta  crecer con una apertura distinta a la tradicional (espaldero) favoreciendo   la   insolación y ventilación, fundamental para lograr racimos  sanos. La viña se trabaja con  bajos rendimientos  buscando  obtener fruta más concentrada.  Y si bien  Uruguay no tiene la altura (que facilita  la amplitud térmica como sucede en  Mendoza), goza de ese aire  proveniente del río (el km cero del río De La Plata, la unión de los ríos Parana y Uruguay)  que, además  de volver frescas las noches, seca la humedad excedente del suelo y las plantas.

Luego de la visita probé tres vinos increíbles, especialmente el sirah , con un año en madera. Muy equilibrado, estructura justa, buena acidez y  complejidad aromática.

Con la degustación vino una tabla con quesos estacionados,  fiambres y salames de la hostia! …todo por US$25, una verdadera ganga para lo que fue la experiencia en su totalidad.

El legado actualmente  produce 15mil botellas en una bodega a escala pequeña (impecable por donde se la  vea) bien preparada y tecnificada.    Elabora Tannat, Cabernet Sauvignon , Syrah y Marcelán  ( una cruza de cabernet y garnacha)

Viñedo con sistema de conducción de cordón vertical libre en Bodega El Legado

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Si nunca estuviste en Colonia, hacelo!  Su ciudad, recostada sobre la vera  del río de la Plata, es  encantadora. Dedicarle una tarde para recorrer sus viejas callecitas empedradas, subir al faro, caminar por la rambla o pasear por  el casco antiguo de la ciudad, atravesando un perfecto  túnel del tiempo instalado en la  épica Calle de los Suspiros donde algunos sostienen que, hace unos 200 años atrás, los reos  condenados a muerte descendían por esta callejuela, rumbo a su destino final.

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2-    Montevideo

Si andás con ganas de bodeguear en la capital Uruguaya, sugiero   programar una visita a la Bodega Bouza.  Localizada a unos 20 minutos de Montevideo,  constituye una de las opciones más interesantes que brinda el área de Montevideo/Canelones.

La bodega fue construida en 1940  y vendida a la familia Bouza en 2003. Elaboran unas 200 mil botellas al año, entre las que destaca no solo el Tannat, sino también el Albariño, los blends y una grappa muy especial elaborada con Tannat. Los vinos pasan de 3 a 18 meses en barrica.

 

Bouza tiene una opción muy buena para aquellos que andan sin movilidad y quieren la experiencia completa:   Un paquete  de aproximadamente US$130 que ofrece traslado visita, degustación y un almuerzo elegante,  presentado en pasos, con maridajes muy bien logrados.

 

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Recorrer la rambla hasta Punta Carretas, perderse en la ciudad vieja y el puerto ( donde cada esquina es una postal) , detenerse en el mercado del puerto para comer algún corte tierno  vacuno y  probar un  “medio y medio” o ir hasta el mercadito agrícola para una experiencia de color cotidiano, detenerse en la calle 18 de julio para bailar milonga o caminar hasta el parque Rodo, Palermo o Barrio Sur y dejarse llevar por el ritmo del candombe; vivir toda la bohemia del barrio de las artes. Montevideo  tiene de todo y es fácil encontrarlo.

Caminando por la rambla de Montevideo

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 Blend Tannat/Syrah 2015. Gran Reserva, Edición especial.

Bodega El Legado.

Notas  de cata

Por Iván Tkaczek, sommelier.

Cepaje curioso y no tan conocido, Uruguay ha hecho del tannat su variedad emblema. Su nombre deriva de la corteza que se utilizaba para curtir el cuero, tal vez porque en Francia, su lugar de origen, produce vinos cargados de este componente (el tanino) que seca la boca y “curte” la lengua y las encías.

Sin embargo el clima de Uruguay, mucho más benigno al estar más cerca del trópico nos ofrece resultados más aterciopelados y llenos de equilibrio.

En este caso la encontramos en un corte con Syrah, una de las grandes variedades tintas del Ródano francés, cargada de aromas especiados y con suficiente potencia para no pasar desapercibida.

La botella que estamos disfrutando en esta ocasión es lo que los galos definen como un “grand vin”, o sea, el mejor vino que hace la casa, con una cosecha lo suficientemente tardía para tener un cuerpo musculoso y suficiente aroma a fruta para no esconderse tras los tonos seductores que aporta la madera.

Encontramos entonces un vino que nos recuerda a los higos maduros y al licor de frutillas y ciruelas, donde notas de hierbas y de laurel completan la paleta aromática. Una barrica francesa equilibrada se manifiesta en las notas de canela en rama, pimienta negra, chocolate, brownie y manteca, donde leves sobretonos a violetas y cuero, tan típicos en el syrah dan muestras de una enorme complejidad.

Si bien puede guardarse por muchos años, déjese vencer por la ansiedad y descorche esta botella en una noche de invierno, con alguna carne a la olla de cocción larga.